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Experiencia interior en la Finca Santa Elena

30, agosto | Vall d'Albaida | Sin comentarios
Experiencia interior en la Finca Santa Elena

Con lo primero que relaciona una persona la Comunidad Valenciana es con el mar, sobre todo los que la visitan. Es cierto que la cercanía al Mediterráneo liga la comunidad irremediablemente con el mundo del mar y su costa, y así también con el turismo de playa que llega especialmente en verano. Sin embargo, y a pesar de la reconocida belleza del litoral, tenemos en la Comunitat mucho más que enseñar a los que vienen de fuera. Hay también en esta región paisajes naturales protegidos y multitud de tradiciones con encanto que conforman un tipo distinto de turismo, uno más rural, intimista y cercano, pero no por ello menos disfrutable. Todo ello conforma para quienes visitan el interior de la autonomía una experiencia única, muy valiosa también para sus habitantes, y llena de sorpresas que no se pueden encontrar en otro lugar.

La Finca Santa Elena es un ejemplo de este tipo de turismo: es un establecimiento sostenible, con un edificio de arquitectura tradicional valenciana. El campo soleado y los cultivos de almendros y olivos en cultivo ecológico rodean el jardín de 14000 metros cuadrados de la Finca. Una auténtica Toscana Valenciana que puede disfrutarse especialmente con un atardecer desde el jardín.

Fuera ya de las vallas, nos adentramos en Terres dels Alforins, una región plagada de caminos, rutas y senderos que harán las delicias tanto de los viajeros en familia como los grupos de aventureros más arriesgados. El montañismo, el senderismo o el cicloturismo son algunos deportes que se pueden practicar al tiempo que se aprecia un paisaje lleno de viñedos y plagado de colores. Además, la cercanía con la Serra de Mariola proporciona también una diversidad natural abundante. En esta región, entre la fauna pueden avistarse conejos, jabalíes, águilas, reptiles, perdices, etc., mientras que entre la flora se encuentran sobre todo cultivos como almendros, viña, olivos, pero también hierbas como romeros, tomillos, cañas, encinas, y muchas más, dependiendo de la zona. Rutas como la del Agua en Bocairent, la del Barranc de la Fos i dels Tarongers o la Ruta del Sant Cris, son solo algunas que se pueden recorrer y que desvelan los misterios del pasado agrícola de la Vall d’Albaida, con todo tipo de arquitectura agraria como antiguos puentes, masías y casas señoriales. También otras como el camino de la Bastida de les Alcusses, la ruta de la Vía Augusta, el sendero de la Font de la Figuera a Moixent, de gran recorrido… Hay multitud de caminos por descubrir. También podréis practicar el trekking acuático en río, ya que en la zona nace el río Vinalopó y transcurre el río Clariano, que erosionan la roca y crean una orografía perfecta para este deporte tan veraniego.

Para un plan más tranquilo, la visita a los pueblos de esta parte del interior de la Comunitat es casi obligatoria. Estas tierras están llenas de historia y tradiciones que han dejado a su paso todos los pueblos que la han habitado, como los íberos, los árabes y los cristianos. De esta forma, los visitantes a los que les guste la historia también disfrutarán encontrando huellas de las civilizaciones anteriores, como poblados íberos o restos como Les Covetes dels Moros en Bocairent, antiguos graneros bereberes. Esta localidad, con su casco histórico tan bien conservado, es una de las mejores muestras de este recorrido histórico por la Vall, pero casi todos los pueblos de la región tienen algún secreto que desvelar: vida de los íberos, los romanos, la conquista cristiana y la expulsión de los moriscos, la revuelta de las Germanías, la Guerra de la Independencia… Tantos siglos de historia han dejado su huella en el arte y la arquitectura de sus localidades con murallas, torres, castillos, palacios señoriales y edificios religiosos, y también en la mentalidad de sus gentes, en antiguos oficios y en sus fiestas, de las que se pueden disfrutar todo el año.

Pero otra importante influencia se encuentra en la agricultura, con una denominación de origen propia de vino y unas 81 bodegas, muchas con una tradición que se remonta al siglo XVIII, y de origen familiar, por lo que se recalca ese turismo cercano, también en el enoturismo. En su gastronomía, los platos más típicos de la región dels Alforins muestran una mezcla de influencias: el gazpacho manchego, la gachamiga,  el arroz al horno, la paella de carne, las setas, los dulces de influencia árabe con aceite y almendras... Hay muchos más y cada localidad tiene sus recetas propias, solo hay que atreverse a descubrirlas y probar.

En una de estas experiencias de interior en els Alforins siempre habrá, a pesar de todo, algo más por descubrir, por probar y por hacer. Así que os animamos a que juzguéis por vosotros mismos y disfrutéis de la llamada Toscana Valenciana y sus tesoros naturales. 

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